martes, 27 de enero de 2015

Libros recomendados.

Estrenamos hoy nueva sección: "Libros recomendados", donde el alumnado del Instituto os habla de los libros que han ido leyendo a lo largo del curso. Además os leerán algún párrafo que les ha resultado interesante. Espero que sus recomendaciones te sirvan para encontrar el libro que te gusta.


Juan os recomienda Sam Zipper, de Henry Winkler y Lin Oliver. 


Laura os recomienda Las lágrimas de Shiva, de César Mallorquí. 






viernes, 16 de enero de 2015

Centenario de la publicación de Platero y yo.



“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: “¡Platero!, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal... 

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel... 

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por 
dentro, como de piedra. Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolos:
- Tien’ asero Tiene acero. Acer o y plata de luna, al mismo tiempo.”



Estas palabras publicadas hace un siglo en  Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 1881-San Juan, Puerto Rico, 1958), son historia de la literatura universal. Es uno de los libros más traducidos en los últimos cien años, después de La Biblia y El Quijote.  

Influenciado por Rubén Darío (poeta nicaraguense, precursor del Modernismo) y los simbolistas franceses, Juan Ramón Jiménez contó, en ese libro centenario, la amistad entre un burro y un poeta.  El autor hace una exaltación de la naturaleza, y presenta al hombre en contacto y armonía con su entorno, a través de un lenguaje repleto de símbolos y metáforas. Platero y yo  pertenece a la primera de las tres etapas en las que los expertos en la obra del poeta estructuran su trabajo. En ese libro destacan las precisas descripciones del paisaje, los sentimientos vagos, la melancolía, la música,  el color, los recuerdos y ensueños amorosos y la muerte.

La primera publicación de Platero y yo la realizó en 1914 la editorial La Lectura. En aquella ocasión se publicaron 63 de los 138 capítulos de los que consta la obra. Tal y como recoge la Fundación Juan Ramón Jiménez, el Nobel tardó siete años es escribirlo. Esa primera edición se publicó en 1914 con el título Elegía Andaluza y la completó en 1917. La primera estaba destinada a formar parte de la colección Biblioteca de la Juventud. Al autor no le gustó la edición porque “estaba descuidada y no le gustaron las ilustraciones”. Tampoco le entusiasmaba el título y planteó otros alternativos como Platero residente, Platero, Primer Platero, Otra vida de Platero, Último Platero. Y asegura en algunos escritos que las páginas de esa obra, escritas a los 24 años, no le llevaron más de 10 minutos.




lunes, 12 de enero de 2015

Pies en polvorosa.

Damos la bienvenida al alumnado de 4º a este, también su blog.


     

                                                      Escalera mecánica. Fátima Guedri
                                                                                                             





                                                      Imaginación es la clave. Gemma Ruiz                                    
                                                      Adolescencia. Mª José Morillas                  
                                                      Pensamientos volantes. Fátima Guedri
                                                      La libertad del pensar. Eva García






                                                      Sin libertad. Gemma Fuentes
                                                      Libertad enjaulada. Mª José Morillas
                                                      La vida es como una jaula. María Chamorro





                                                 
                                                     La verdad amenazante. Eva García
                                                    Tú eres quien decide. Gemma Ruiz
                                                    Tú pones tus límites. Gemma Fuentes
                                                 





                                                     El reflejo no engaña. EL reflejo no engaña.
                                                     Entre dos mundos. Eva García





lunes, 8 de diciembre de 2014

Marie Curie.





Maria Salomea Skłodowska-Curie, conocida habitualmente como Marie Curie fue una física, matemática y química polaca, nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad, fue la primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades, Física y Química, y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París.

Nació en Varsovia en 1867. Fue la quinta hija de Władysław Skłodowski, profesor de enseñanza media en Física y Matemáticas al igual que su abuelo, y de Bronisława Boguska, quien fue maestra, pianista y cantante.

En 1891 se trasladó a París para continuar sus estudios. Allí se inscribe en la Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales de la Universidad de la Sorbona. A partir de ese momento, Marie pasó a llamarse Marie Skłodowska. Marie tuvo que esforzarse para mejorar sus conocimientos de francés, matemáticas y física, para estar al nivel de sus compañeros. En 1893 consigue la licenciatura de Física y obtiene el primer puesto de su promoción; en 1894 también se licencia en Matemáticas, con el segundo mejor expediente de su promoción.




Del mismo modo, en 1894 conoce al que sería su marido, Pierre Curie, que era profesor de Física. Los dos empiezan a trabajar juntos en los laboratorios y al año siguiente (1895) Pierre se declara a Marie, casándose el 26 de julio, en una boda sencilla con una sencillez extrema: ni fiesta, ni alianzas, ni vestido blanco. La novia luce ese día un traje azul común. Tras la celebración compraron dos bicicletas y se pasaron todo el verano de luna de miel viajando por Francia con ellas. Su matrimonio duraría 11 años, hasta la trágica muerte de Pierre (1906).

Marie Curie  investigó la radiactividad del uranio y descubrió dos nuevos elementos, el polonio (Po) y el radio (Ra), lo que posibilitó muchos avances médicos, especialmente en el tratamiento de diferentes tipos de cáncer, a través de la radioterapia. Fue la primera persona en acuñar el término “radioactividad”, hecho por el cual la unidad de medida de la radiactividad lleva su nombre, “Curio (Cu)”.

Durante la Primera Guerra Mundial, la Señora Curie, junto con su hija, contribuyeron grandemente al entrenamiento de enfermeras en la utilización de radiografías para detectar balas en soldados heridos. Su posición como miembro de la Academia Francesa de Medicina le permitió contribuir extensamente a la aplicación de la radioactividad en el campo de la medicina. Sin embargo, murió de leucemia (aunque según algunos autores moriría de anemia aplásica) en 1934, a los 64 años de edad, debido a la sobreexposición a materiales radioactivos.

Madame Curie es, como habéis podido comprobar, un ejemplo de superación, de esfuerzo y entrega a la ciencia. Espero que su vida os dé ánimo para seguir luchando por vuestros sueños.



viernes, 28 de noviembre de 2014


Mil millones bailando es una revolución.
Bailar para terminar con la violencia. El 14 de febrero de 2013 millones de personas en el mundo estaban llamadas a participar en una danza mundial y colectiva para erradicar una realidad que afecta a más de mil millones de mujeres en todo el planeta. Una campaña mundial organizada por la ONG V-day, bautizada como One Billion Rising, invitaba a todos los países del mundo a darle un nuevo sentido a este 14 de febrero, día de l@s enamorad@s. Se llevaron cientos de actos en más de 184 países de los cinco continentes. En España, 29 ciudades se sumaron a la convocatoria. 
Casos como el de la niña asesinada en India han desatado una ola de repudio internacional  encabezada por varias asociaciones de derechos humanos. El problema es estremecedor cuando se observa a escala mundial: una de cada tres mujeres sufre un abuso. Esta dramática realidad, cada vez más visible a través de los medios de comunicación, ha empujado a la ONG V-day (haciendo referencia al día de San Valentín) a pedir a la sociedad que se implique en este problema y ponga de relieve la situación de vulnerabilidad que sufren tantas mujeres. La idea surgió de Eve Ensler, una activista por los derechos humanos. 
Aquí os dejo el vídeo de la campaña. Aunque lo hemos visto en algunas clases, podéis compartirlo con vuestras familias y amig@s. Os invito a luchar siempre por la justicia social, que nunca seamos cómplices de la violencia.  


lunes, 17 de noviembre de 2014

Hikikomori. 

Hola a tod@s. En las últimas clases hemos estado trabajando la descripción tanto de objetos, lugares, como personas. Una de las actividades realizadas fueuna propuesta de escritura donde el alumnado debía ponerse en la piel de un hikikomori.

Los hikikomori son adolescentes  y jóvenes japoneses que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos. Por esta razón deciden encerrarse en su habitación durante meses, incluso años, sin tener contacto directo con la sociedad que les rodea. El único contacto que mantienen con el mundo exterior es a través del ordenador, de la televisión y de los videojuegos en línea.

La propuesta de escritura consistía en "convertirse" en un hikikomori español que sale a la calle tras un tiempo indeterminado de aislamiento, describiendo su percepción del mundo, fijándose en los pequeños detalles, siendo capaces de experimentar de forma literaria lo que una experiencia así podría causar en nosotros y nuestras vidas.

Aquí tenemos un excelente ejemplo de la alumna Marisa Gámez Medina. 


   Era el día de salir, con ímpetu giro el pomo de la puerta y bajo las escaleras de una en una. No se oye nada en casa, será por la hora, las seis de la mañana, mis padres duermen. Llego al salón, está diferente, el color es distinto, hay una lámpara, una alfombra  y un sofá que son nuevos. En lo único que pienso es en salir a la calle, ver cómo actúa la gente, en su forma de vestir, etc. y salgo.

   Ya estoy en la calle, está amaneciendo, aunque se ve bien; no me había dado cuenta de que era otoño, por lo que hace un poco de frío y no he cogido una chaqueta. Parece absurdo, pero me sorprendo con solo ver un árbol o un gato rebuscando en un cubo de la basura. Continuo andando calle abajo, me paro de repente... Ese edificio es nuevo, ahí antes solo había un descampado, lleno de matorrales, arbustos secos, alguna flor marchita y restos de basura acumulados por el viento. Llego al parque bebo agua de una fuente, sabe diferente, tiene una textura y un frescor que el frigorífico no consigue darle, me siento en un banco y miro a mi alrededor, no ha cambiado en nada, los mismos columpios, los mismos árboles, siento un gran deseo de tumbarme en el césped, lo hago, y cierro los ojos, puedo oír el viento y los pájaros, su conjunto es como una bella melodía que solo se puede oír ahí; noto algo en mi cara y me sobresalto, es solo una hoja, la cojo, la huelo, la rompo, no recordaba que el jugueteo con una simple hoja fuese tan entretenido. Pero yo necesito ver a la gente, oírla hablar, oler distintos perfumes, así que salgo del parque y me dirijo a la calle con más tránsito.

   Allí veo a un cartero, pero ya no va en bicicleta, sino en moto y lleva una gran gorra amarilla que lo identifica, de repente noto como alguien me toca en la espalda, es una señora de unos cincuenta años, me giro y me pregunta la hora, me paralizo, no sé que responder, no tengo reloj, salgo corriendo de ahí, y no paro hasta haberla perdido de vista, empiezo a  arrepentirme de mis actos, no entiendo lo que acabo de hacer, como puedo tenerle pánico a una persona, parece que no he madurado nada en cinco años. Por mi lado pasa una niña con unas coletas y una mochila rosa chicle con unos muñecos muy extraños pintados en ella, supongo que serán unos nuevos dibujos animados. Me paro a pensar un momento, para ser las siete de la mañana no hay en la calle, no  lo entiendo, la gente tenía que estar yendo a trabajar, los niños al colegio, los ancianos a pasear al parque o a comprar el periódico.

   Al fondo de la calle hay dos chicos maltratando a una chica, eso no ha cambiado, paro no la defiendo. Un hombre sentado en un banco a mi lado también está mirando la estampa, en la mano llena una especie de pantalla táctil, lo observo y es como un ordenador pequeño, pienso ...es que me da un poco de nostalgia los cambios que me habré perdido de la tecnología.

   Me dirijo a la cafetería, donde solía ir, pero al llegar veo que ahora hay una tienda de ropa, miro el escaparate y veo tantos cambios de la moda, tacones de infarto, colores más fosforitos que las luces de una feria, vestidos tan cortos como camisetas, ¡qué horror!, no entiendo como la gente podrá ponerse eso. De repente oigo el ruido de un supuesto claxon, ahora los claxon son como aullidos ensordecedores de perros, ¡qué dolor de cabeza!. Huelo dulce y agradable, proviene de una pastelería, veo el mostrador y querría comprar algo, pero tras el mostrador había una chica, y si me decía algo, y si se reía de mí, y si me trataba mal; tenía que armarme de valor y entrar. Sólo era comprar un pastel. Entré y le señalé lo que quería, me dijo el precio y salí; no había ido tan mal. Le doy un mordisco al pastel y veo una crema azul, está rico. Este pastel es el cielo que me muestra un universo nuevo, me lo termino.

   Me siento a ver pasar la gente, ahora que parece que hay más movimiento. Todos los chicos de mi edad llevan ropa como la de la tienda anterior, parece que en vez de ir a clase, van a la discoteca, y además, todos los jóvenes llevan las pantallas táctiles esas, pero si ni siquiera hablan entre ellos; ¡es ridículo!

   De repente veo a un hombre que le intenta robar el bolso a una señora mayor, eso ya  no lo puedo permitir, salgo a correr y empujo al hombre, le quito el bolso y se lo devuelvo a la señora. Ella me da las gracias e insiste, en que si puede hacer algo por mí, le digo que no, que no hace falta. ¡He hablado!, y no ha pasado nada...

   Me alejo y reflexiono, por lo sucedido... Por cosas como estas, y por mis miedos, le he dado la espalda al mundo. No encontraba mi sitio, mi vida era un pozo sin fondo; pero cinco años encerrado me habían dado para mucho pensar. Si todo el mundo se encerrase, los problemas seguirían, así no se solucionaría nada y con pequeños gestos haríamos un mundo mejor y nuevo. No podía creer que había perdido tontamente toda mi adolescencia, por un estúpido problema. Todos tenemos un sitio en la sociedad, hasta la gente mala; si ellos tenían una vida, una esperanza y un futuro:

¿ Por qué yo no?

Mafalda.




     Como sabéis, se cumplen 50 años del aniversario de este maravilloso personaje que tanto nos ha conmovido. Una niña de alrededor de 6 años (aunque la historia comienza cuando solo tiene 4) observadora, sutil, clara, que nos habla desde una perspectiva infantil e inocente de su percepción del mundo. Vive en una familia de clase media en la Argentina de los años 60 y 70, aunque en sus tiras podemos encontrar una gran conexión con la sociedad actual.


     Su creador es Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino. Nació en 1932, comenzó a estudiar Bellas Artes, pero pronto lo abandonó para dedicarse por completo a dibujar historietas de humor. En 1973, a pesar del éxito de Mafalda, deja de publicar sus tiras. Este año, 2014, ha recibido el premio Príncipe de Asturias.




     Mafalda nació como una tira publicitaria (que nunca vería la luz) para la firma de electrodomésticos Mansfield; de ahí que una de las condiciones que le pusieran fuera que los nombres de los personajes comenzaran por la letra M.


     Mafalda, la chica de pelo negro que odia la sopa y está en contradicción con los adultos, se publicó por primera vez el 29 de septiembre 1964 en el semanario Primera Plana de Buenos Aires. El 9 de marzo 1965, con el paso de las tiras cómicas al periódico El Mundo (en el que Quino publicaría seis tiras por semana), se inicia el imparable éxito del personaje, que cruza las fronteras nacionales para conquistar América del Sur y luego se extiende a Europa, ganando una posición de liderazgo en el imaginario colectivo.


     Los personajes que acompañan a Mafalda en esta aventura son sus padres y sus amigos Manolito, Felipe, Susanita, Miguelito y Libertad.